Categoría: Memorias
Hace tiempo que vengo dedicándome al árido oficio académico… O, bueno, por lo menos lo intento. Quiero decir que –no sé por qué razón– me atraen los temas “serios” y (no tan) serios como aquellos de los que se ocupa una disciplina –raras veces elogiada hoy– como lo es la filosofía. Sí, y no es por falta de talento en otras cosas, pero si hay algo que uno no le puede hacer el quite a la vida es a realizar aquello que lo apasiona o lo enamora.
En una tarde de viento y lluvia, en medio de un bosque, el viento soplaba fuerte…, las hojas secas volaban, las ramas de algunos árboles se balanceaban de un lado al otro, parecía que serían arrancados del suelo de donde se sostenían. Tan fuerte silbó el viento que un pequeño árbol fue cayendo poco a poco, se le fueron saliendo sus raíces, una a una con un ¡crack!, ¡crack!, después se escuchó.
Las palabras me atraviesan,
crecen dentro de mí
se escupen por mi boca fruto,
cual semillas.
Siempre me ha parecido, aun cuando estuve lejos, que los atardeceres de mi ciudad son únicos e absolutamente irrepetibles. Más para mirarlos hay que encontrar el Kairós griego, ese momento oportuno que solo acontece una vez. A mi juicio esto es un poco así: uno toma un camión
Primero llegaron ladrones y mercenarios, con fusiles y en caballos, y sin diálogo alguno, los arrasaron casi por completo. Pero sobrevivieron.
Luego llegaron evangelizadores y frailes, con sermones y cruces, dialogando sobre el alma con el resto que quedaba, pero los engañaron, y casi los arrasaron espiritualmente. Aunque otra vez, algunos lograron sobrevivir.
Los desastres medioambientales son una preocupación a nivel mundial y se presenta de diversas maneras. En la provincia de Córdoba, una ciudad dentro del corazón de Argentina, una gran problemática son los incendios forestales; cada vez más frecuentes a lo largo y ancho de nuestra provincia.
En los recovecos de la mente, la memoria danza,
tejiendo hilos de ayeres en la vastedad del alma.
Susurra el eco de días ya idos,
un río de momentos que en el tiempo se han perdido.
De pequeño recuerdo el tiempo,
recuerdo aquellos momentos
de noches oscuras llenas de
estrellas tan lejanas, como bellas.
En algún lugar
nuestras almas siempre seguirán bailando
dónde la marea se haya calmado
y el atardecer
comience a ceder ante nuestro cansancio.
Bate la masa y con un poco de caldo de pollo, después de un tiempo estar batiendo los ingredientes un poco, le agregamos manteca y le agregamos más caldo, hasta que tenga una consistencia un poco espesa. Después se hierven los jitomates con los chiles y las cebollas, después se muele con el ajo, el achiote y la sal. Después el pollo se hierve y se deshebra.
Abya Yala, que significa Tierra Madura, Tierra Viva o Tierra en Florecimiento, fue el término utilizado por los Kuna, pueblo originario que habita en Colombia y Panamá, para designar al territorio que comprendía lo que hoy conocemos como el continente americano, que proviene del explorador italiano Américo Vespucio.
En mis años de niñez, el troje de mi abuelo fue uno de los mejores escenarios y espacios para echar a volar nuestra imaginación junto a mis vecinos “el ganadito”, “Chais”, “Alitas”, “Tomatito”, y demás loquillos. Tomábamos por asalto este punto estratégico que en sus entrañas resguardaba el alimento, las semillas, el futuro y la vida de toda una familia.
Cuando asistes a un Seminario Internacional sobre estudios de la memoria, ¿qué supones que vas a encontrar? Como todo evento académico de este tipo, los investigadores presentan sus trabajos relacionados con la temática en común. Este año el XI SIMEM (Seminario Internacional y multidisciplinario de Estudios sobre la memoria) propuso la temática de los discursos en conflicto. Se nos invitó a participar como académicos a mi colega Alan Vergara y a mí, ex compañeros de la Maestría en Ciencias del Lenguaje en el ICSYH de la BUAP. Él continuó el Doctorado y yo hice otra maestría, y para hacerla en grande, decidí ganar una beca de la UNESCO y me fui a Montpellier, Francia, para hacer estudios en alimentación.
La memoria es un archivo personal en el que vamos conservando momentos significativos, aprendizajes y experiencias. Se va construyendo de manera selectiva y con el tiempo puede deformarse, desvanecerse, cambiar o ser influenciado por el exterior, no es un archivo estático, es dinámico y maleable. Un archivo que nos configura profundamente, aunque puede ser frágil, por ello es importante preservarla, aprender de ella, compartirla.
