Autor: Jaime Luis Zahuantitla
En algún lugar
nuestras almas siempre seguirán bailando
dónde la marea se haya calmado
y el atardecer
comience a ceder ante nuestro cansancio.
En algún lugar
nuestras almas siempre seguirán bailando
dónde la marea se haya calmado
y el atardecer
comience a ceder ante nuestro cansancio.