Las palabras me atraviesan,
crecen dentro de mí
se escupen por mi boca fruto,
cual semillas.
Las planto en tierra
para que crezcan largas
como valles,
verdes como hiedras,
poemas de cristal.
Para que respire la palabra.
y que mi pecho no sea un torbellino,
y en mi garganta no se alojen fantasmas,
para dar a luz a todos los monstruos.
Escondo significados en el suelo
para que el pedregoso espíritu de las cosas
no muera.
Amar, besar las flores muertas,
polinizarlas
de voces no escuchadas,
volverlas a la vida con mi vida.
Teresa Noyola Méndez (Puebla, 1994) es estudiante de la Maestría en Literatura Hispanoamericana de la BUAP. Su tema principal de estudio es la literatura escrita por mujeres y su relación con lo político. Le gusta escribir poemas para profundizar en la duración de cada momento y cree en la palabra como puente a nuevas configuraciones de lo simbólico, a diferentes sensibilidades de lo humano.
