Inundaciones, incendios forestales, vientos huracanados, sequías; hoy la fuerza de la naturaleza está en boga y, por ende, en el colectivo, como una preocupación.
¿Qué es lo que nuestra sociedad está a punto de vivir?, ¿Existirá un déficit alimenticio debido a estos cambios?, ¿Cuál será la realidad de nuestras playas y bosques?
La respuesta es obvia y compleja, pero no hablaremos sobre este preocupante escenario, sino en la ocupación de quién y cómo pone manos a la obra en este momento y sobre todo ¿desde cuándo?
El 2014 marcó el inicio de un equipo deportivo de jóvenes que son formados a través del deporte para empoderarse y demostrar dicho resultado a través de distintos rubros, siendo la grandeza personal de cada atleta la base de lo que estamos por describir.
Tomando la mística de las “First Nations” del norte del continente, Wolfpack Training Team (con base en la cd. De Puebla), propone a los jóvenes “el camino del guerrero” en donde son conscientes de su misión en la naturaleza, desde su particularidad y desde su interior.
Cada entrenamiento de estos atletas este marcado por filosofía antigua, análisis objetivo de diversos escenarios en la realidad del sistema en donde se desarrollan; no solo se limitan a sudar y repetir ejecuciones en una sala de musculación; no, ellos entrenan su potencial interno tal y como un guerrero Lakota haría.
Pero ¿para qué formar guerreros y no solo deportistas?; bueno la introducción arriba descrita nos da la respuesta. Y es que vivimos tiempos violentos y complejos que empujan a un pequeño grupo de personas a excluirse de la preocupación y poner las manos en acción.
La formación física con la metodología arriba descrita hace que la experiencia vaya más allá de un envaramiento, las sesiones de entrenamiento tocan realmente el espíritu de quienes forman parte de Wolfpack.
¿Y qué es lo qué hace un espíritu fuerte?
¡TODO!, todo lo que le place al que mueve su humanidad; y para ello la formación vinculada a la naturaleza (First Nations, Nación Lakota), en donde estos muchachos desde hace 10 años acuden a entrenar a las montañas más altas de México y el mundo, pero esas visitas son enmarcadas por el respeto y amor a los lugares que visitan, por ello es una responsabilidad para Wolfpack dar algo a cambio a la madre tierra y qué mejor forma de hacerlo que reforestando lugares siniestrados por incendios.
Así es como este equipo de acondicionamiento físico cada año planta árboles endémicos en hasta 4 distintas franjas boscosas de alta y media montaña. Y en donde este año no será la excepción pues ya Wolfpack cuenta con su plan denominado Reforestation Tour 2024 en dónde se llegará a 90 mil árboles plantados a lo largo de más de 10 años en el Pinal Acajete, Franja boscosa de La Magdalena en Acajete, Tepulco y la Periferia del volcán la Malinche, Tlaxcala.
¿Interesante?
Definitivamente, y es que lo enunciado hasta ahora es un pequeño resumen del que hacer de estos guerreros de la tierra; pero, cerraremos con la descripción de lo que implica una verdadera reforestación a nivel de alta montaña.
Proceso Circular
El lector debe saber que cuando la época de lluvias inicie en el centro de la república marcará la última etapa de esta gran labor que Wolfpack hace en comunión con la naturaleza…pero, entonces ¿cuál fue la primera etapa?
Todas las reforestaciones inician un año antes, en donde los atletas de Wolfpack acuden al bosque y previa selección de un técnico forestal del CORENA, hacen una recolección de semillas de distintos árboles, flores y arbustos (según el señalamiento del vivero), mismas que después son trasportadas hasta Xochimilco en las instalaciones del Corena, quién las germinará y destinara hacían donde haga falta dicha especie.
Hecha esta labor el vivero entrega un año después los árboles que son transportados de Xochimilco a Puebla, formando parte un gran intercambio de semillas por árboles, y que ya implementado este proceso anual forma parte de un esfuerzo arduo que solo la parte física y espiritual dan a los guerreros de quienes hablamos en este artículo pueden sostener durante el paso de los años.
Finalmente, queremos puntualizar que el cambio en el medio ambiente que estamos viviendo y estamos por vivir no se arregla desde la preocupación, ni tampoco hay fuerza que pueda detenerlo, pero sí hay algo que podemos hacer y, esto es aprender de la flexibilidad y adaptación de la Madre Tierra, los esfuerzos de nuestros muchachos marcaran un destino mejor para el medio ambiente sino, para ellos mismos y quienes les rodean.
“Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo”
