Es una pregunta que muchos nos hacemos a lo largo de la campaña. A veces, es tan fuerte en tu mente que sientes un vacío en tu corazón y alma. Pero, luego llegan personas a tu vida para demostrarte lo lindo que es este gran viaje…
Saliendo de un lugar seguro donde tenía a la gente que amo, donde podría disfrutar de mis vacaciones. Llegando a un lugar nuevo para mí, con gente extraña de otras prepas que no sabía que nos convertiríamos en una comunidad fuerte e inquebrantable.
¡Ay, Emilio! Cuánto me has enseñado, entre árboles he viajado, con el río he hablado y ni se diga con la gente, que pan y café nunca me ha faltado. Te llevo en el corazón, en tu paz me encuentro y la calma al fin siento.
¿Pero, dónde empieza la magia? Pues claro, en mi gran casa alfabetizadora que nos ha visto sentir muchas emociones, desde llantos y tristeza, hasta alegría y amores. Hemos construido una gran familia. Compañeros con los que, a pesar de no ser súper amigos, he tenido buenos momentos que quisiera atesorar para toda la vida. Gente de todos lados que ahora nos conocemos y queremos. Gracias a ellos por compartir una parte de sí que me permite decir que estoy aquí feliz.
¿Pero, dónde empieza la magia? Pues claro, en mi gran casa alfabetizadora que nos ha visto sentir muchas emociones, desde llantos y tristeza, hasta alegría y amores. Hemos construido una gran familia. Compañeros con los que, a pesar de no ser súper amigos, he tenido buenos momentos que quisiera atesorar para toda la vida. Gente de todos lados que ahora nos conocemos y queremos. Gracias a ellos por compartir una parte de sí que me permite decir que estoy aquí feliz.
¿Qué hago aquí? La pregunta que muchos nos hacemos a lo largo de la campaña, y que si te pones a pensar encuentras la respuesta, cada quien tiene una propia y la mía es esta ponencia escrita en mi bella Comunidad. Mi respuesta es la gente, todas y cada una de las personas que he conocido, desde mis alumnos, quienes son grandes personas que me reciben con una sonrisa, y hasta mi ahora, quisiera llamar, familia, mi casa de Zautla, a la que he tomado amor, cariño y respeto.
Familia por todas partes, en Puebla, en Zautla, en Emilio y hasta arriba de la montaña, lo más cerca del cielo. Estoy con las personas que más admiro y respeto.
Puebla, me viste crecer, pero Zautla me hizo aprender muchas gracias.
