Que la vida te saque una sonrisa y la ciencia la carcajada

Cuando te apasiona algo, no importa lo difícil que sea el camino, no importa la hora, el día, el hambre o incluso tu cansancio, aun así, terminarás con una gran sonrisa en el rostro.

 

Me llamo Nicolás González Gamero, o coloquialmente conocido como Nick de Zautla, por mi participación en la campaña de alfabetización 2023 del Centro Universitario de Participación Social (CUPS). 

 

Llegar a vivir en una escuela en la Sierra Norte de Puebla, junto con muchos jóvenes de mi edad, trabajando con la comunidad, enseñando a leer y escribir a personas adultas, a los 16 años fue una de las mejores decisiones que pude tomar.

 

Para la mayoría de mis familiares y amigos, resultó una idea extraña unirme a este proyecto, pues en la actualidad, somos pocos los jóvenes que sacrifican sus vacaciones y comodidades en una labor tan bonita como lo es la alfabetización, y no era algo dentro de mis gustos, pues siempre he mostrado un gran amor y curiosidad por las ciencias naturales. 

 

Esta experiencia, nos sacó a todos de nuestro caparazón, mostrándonos con los demás, e incluso con nosotros mismos, tal y como somos. Conocimos el verdadero significado de la nostalgia, la empatía, la admiración, la motivación y el trabajo en equipo.

 

Como lo mencioné, siempre me ha gustado demasiado la naturaleza, por lo que, claramente disfrutaba cada día en campaña. Era común encontrar criaturas poco comunes en la ciudad, atardeceres acompañados de un gran paisaje, podías sentir el viento acariciar tus brazos y sólo bastaba con levantar la mirada para apreciar un gran cielo estrellado. 

 

En esta asombrosa experiencia, viví grandes cosas, que van desde comer los curiosos alimentos hechos por los mismos alfabetizadores y realizar en conjunto los deberes del hogar, hasta estar presentes en la mesa de directivos de una graduación de la comunidad y generar grandes lazos de confianza con mis alumnas. Gracias a estas experiencias, y a muchas otras, aprendí bastantes cosas que me hicieron crecer como persona, pero en especial, aprendí que el conocimiento, por muy sencillo que pueda ser, cambia totalmente la vida de las personas.

 

Con el tiempo desarrollé un gusto, creatividad y facilidad para compartir con los demás un poco de los temas que me agradan. 

 

Transmitir con los niños y jóvenes de la comunidad lo fascinante que es la ciencia, fue una de las experiencias que más se grabaron en mi corazón. Un taller de ciencias en una zona como esta, suele ser una actividad fuera de lo común, por ende, todos se presentaban con una sonrisa y una gran curiosidad por aprender. Al desarrollar poco a poco el taller, se podían apreciar gestos de curiosidad por saber lo que ocurriría después de cada uno de los pasos. 

 

Observar cómo los niños seguían el procedimiento del experimento con mucho entusiasmo, causaba una sonrisa en mi rostro y en el de mis compañeros, pero para mí, el momento más satisfactorio de estas actividades era cuando se llegaba al resultado del experimento, logrando ver a los niños sorprendidos y exaltados, dando como respuesta una gran carcajada.

 

Fue ese el momento en el que me di cuenta de que mis dos pasiones (las ciencias naturales y la educación), podían volverse una misma y no sólo sacar una sonrisa en mi rostro, sino que, también en el de las demás personas, y de paso, sembrar una semilla de curiosidad, amor y respeto por la naturaleza.

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