La pandemia ha tenido un gran impacto en mi vida. He cambiado y madurado de maneras que nunca podría haber imaginado. Ahora soy un estudiante de preparatoria y todavía estoy aceptando el hecho de que todo ha cambiado.
El virus conocido como COVID 19, que mató a millones de humanos, fue una pandemia global que dominó el mundo. Esta pandemia provocó un cambio drástico en la vida de muchos estudiantes como yo.
A través de este ensayo, veamos cómo se enfrentan los adolescentes a estos cambios en su vida y los sentimientos de soledad como estudiante de preparatoria debido a esta pandemia.
La evolución del pensamiento y el comportamiento humano: cómo cambia tu perspectiva a medida que creces
La idea que tenía sobre finalizar mis años de secundaria se basaba en un cierto estereotipo de experiencias por vivir, como lo suele hacer cualquier tipo de estudiante adolescente igual a mí, claramente estarán enlazadas al círculo social en el que me relaciono.
Los seres humanos suelen estar conformados por la interacción con otros individuos, mediante la cooperación y el intercambio de diálogo favorecen el crecimiento propio y colectivo y, de esta forma, se establecen nuestras principales bases de valores éticos en la sociedad.
Un adolescente está ligado a la experimentación de situaciones para tratar de buscar su posición en la vida y, a la par, gozar de ella. Situaciones o eventos sociales como una fiesta son las que mayormente sucederán en este lapso del crecimiento para crear un vínculo con personas de su edad y que encuentren perspectivas en común, naciendo así el concepto de “amigo”. Tus amigos serán las personas con las que te relacionarás al tiempo en que aprendes en mejorar tus habilidades sociales.
Todo esto se hizo a un lado, quedándose atrás, debido a la noticia de un nuevo virus mortal que se propagaba por medio de la interacción de persona a persona, como consecuencia, se alerta a un confinamiento con un fin incierto, lo único seguro sería el cambio repentino de rutinas y la decadencia en la economía establecida anteriormente, por lo que el núcleo familiar recibiría una escasez en varios ámbitos, el trabajo de nuestros padres se vería dañado al punto de declive y probablemente perderlo.
Sería una mentira decir que estas situaciones no nos afectaron a nosotros como adolescentes. Parte del desempleo de los padres de familia hizo que varios jóvenes dejaran sus estudios y los que continuaron con ellos, se vieron en la necesidad de tomarlo a distancia a partir de los recursos tecnológicos a su disposición.
¿Por qué nos sentimos tan molestos cuando enfrentamos cambios en nuestras vidas?
Uno de los grandes cambios que afectó mi vida fue tener que dejar de recurrir a lugares habitualmente concurridos, zonas como cines, parques, centros comerciales y en especial a la escuela. Dejar atrás esa vida material rodeada de personas es lo que me hizo reflexionar y mirar dentro de mí, lo que realmente es necesario e importante para mi vivir.
Al darme cuenta de que se nos negó un derecho dado indirectamente por la misma sociedad, vino el tener que afrontar una ola de sentimientos encontrados en la pandemia: la soledad es uno de ellos, sentirte abandonado físicamente, sentirte vulnerable al saber que podrías morir junto con tu familia, escuchando en diferentes medios el índice de muertes aumentando constantemente. Al darme cuenta de que personas con bajos recursos fueron las más afectadas, me hizo encontrar un sentimiento de humanidad e igualdad entre nosotros pero una notoria brecha de desigualdad socioeconómica.
Las personas con mayores posibilidades eran quienes podían recurrir a hospitales y medicamentos, lamentablemente, yo no podía hacer nada ante esto, solo me quedaba aceptarlo y confrontarlo. Ese sentimiento de impotencia al gran cambio que estaba pasando es difícil de asimilar a mi corta edad.
Por otra parte, verme forzado a olvidar la vida que tenía pensada para mi adolescencia, dejar atrás las salidas con amigos y experiencias de felicidad para tener que lidiar con la preocupación de adaptarme a la nueva normalidad. Una normalidad vacía, sin interacciones colectivas, dejando de disfrutar la vida solo para tratar de sobrellevarla.
Sobrevivir a un brote de enfermedad desde el punto de vista de un estudiante de preparatoria
Todo el mundo se convirtió en una zona de cuarentena, no fue hasta muchos meses después que se vio en las noticias que la gente empezaría a volver a salir de sus casas. Hubo un sentimiento de alivio, pero de igual manera, fue difícil darse cuenta de que surgieron muchos cambios en la vida debido a esta pandemia. Pude regresar a la escuela al igual que varios jóvenes, pero bajo ciertas condiciones establecidas para el bienestar y la seguridad de todos.
Mientras caminaba por los pasillos de mi escuela siempre se debía usar cubrebocas. Claramente se podía observar a todos los compañeros siguiendo esta regla, ya que a todos nos estaban obligando. También el gel desinfectante se vio presente en un uso cotidiano, esa fue otra forma en que tratamos de mantenernos a salvo de contraer enfermedades.
Consideraría que la interacción entre personas se trató de retomar, pero fue limitada a factores como el no poder estar con muchas personas en espacios reducidos por el miedo de contagiarse.
Hay mucha emoción en la adolescencia. La adolescencia puede significar una exploración de la vida y de la propia identidad. Los cambios en la cognición, el crecimiento físico y psicológico contribuyen a este sentimiento de asombro y emoción. La mayor parte del tiempo están, de manera simultánea, al borde de la edad adulta y con pensamientos infantiles.
La pandemia sucedió cuando una parte de la población estaba en su punto más vulnerable, en la adolescencia, cuando sus cuerpos aún se estaban desarrollando, cuando sus cerebros estaban cambiando. Ha sido una experiencia devastadora para muchos adolescentes presenciar de primera mano cómo la muerte puede ser tan indiscriminada y cruel, cómo puede llevarse a sus seres queridos sin previo aviso ni perdonar a ningún grupo en particular.
