Mi nombre es Rosario y tengo el privilegio de estar frente a ustedes para hablar sobre mi experiencia en las jornadas de alfabetización siendo integrante del equipo de fisioterapia. Mi trayectoria ha estado marcada por más de cuatro años de universidad, además de participar en diferentes eventos relacionados a fisioterapia; y en esta ocasión, estoy por segundo año siendo parte del equipo de fisioterapia, lo que me ha permitido adquirir una perspectiva única en este campo.
Si bien, nosotros como estudiantes tenemos conocimientos de diagnóstico y métodos para tratar diferentes lesiones, que vemos en libros de texto o artículos científicos, lo que se trabaja durante la Campaña es diferente. Esta labor corresponde a la fisioterapia comunitaria, que es una rama de la Fisioterapia, que se enfoca en la prevención, promoción y rehabilitación de la salud en el contexto de la comunidad, su importancia radica en aspectos clave como:
- La prevención de enfermedades y lesiones a través de programas de educación y actividades físicas.
- El acceso a la atención de salud. En este caso, al llevar los servicios de fisioterapia directamente a la comunidad se facilita que personas que podrían tener dificultades para acceder a estos servicios (por barreras económicas, geográficas o de movilidad) sean las principales beneficiarias.
- La rehabilitación en el entorno familiar y social. Esto permite que las personas reciban tratamiento y rehabilitación en su propio entorno, lo que puede ser más efectivo y cómodo. Además, de facilitar la participación de la familia y la comunidad en el proceso de recuperación, proporcionando un apoyo más integral y personalizado.
Conociendo estos puntos, el trabajo que realizaron las y los fisioterapeutas en cada casa alfabetizadora se centró en dos ámbitos: la realización de talleres con diferentes grados educativos, desde kínder hasta bachiller, y la atención de lesiones.
El proceso para dar los talleres iniciaba con la gestión de espacios y permisos en las escuelas, presentarse ante directores, presidentes, comandantes o autoridades de la comunidad, cosa que, cabe recalcar, algunos de nosotros jamás habíamos hecho por lo que teníamos que encontrar las palabras correctas para sonar demasiado técnicos o formales.
Una vez que teníamos el permiso, además de informarnos sobre sus horarios de entrada, salida, receso o alguna otra actividad como los ensayos de graduación, nos tocaba acomodar horarios y planear las sesiones de los talleres, por ejemplo, el tema de acuerdo a la edad de los alumnos, las actividades a realizar incluyendo aspectos como la presentación, modulación de la voz y la claridad de las instrucciones, ya que no es lo mismo hablar con adolescentes que con los preescolares. Muchos de nosotros tampoco sabíamos trabajar con grupos grandes o con niños, lo que nos demandaba mucha energía.
Por otra parte, la atención de lesiones, empezaba desde el día uno de la Campaña haciendo censos junto con los alfabetizadores, preguntando a las personas casa por casa si tenían algún dolor que pudiéramos aliviar y tomando datos relevantes para relacionar el padecimiento con los tratamientos. Una vez que teníamos la lista de pacientes, procedíamos a organizarnos para saber en qué comunidad iba a estar cada fisioterapeuta atendiendo, si se podía citar a los pacientes en un solo lugar o se requería de ir a domicilio; sin duda, la primera semana es la más complicada y fundamental para que el poco tiempo restante se ocupara de la mejor manera y así generar un impacto en la salud de la comunidad.
Algunos de los pacientes presentaban lesiones crónicas, es decir, dolores que desde hace meses o incluso años no desaparecían de ninguna manera y se convirtieron en parte de su día a día, para las personas era más fácil aprender a vivir con el dolor que seguir intentando con soluciones que no funcionaban o solo quitaban el dolor por un rato. Crear estos tratamientos también implicaba un desgaste mental, primeramente, porque no todas las lesiones eran iguales, no tenían el mismo tiempo de evolución y las actividades de su día a día también eran muy diferentes.
Una barrera que nos limitaba ante la comunidad era la desinformación de lo que es fisioterapia por lo que también teníamos el trabajo de informar a los pacientes del proceso de tratamiento y que la fisioterapia no es solo un conjunto de masajes o ejercicios físicos, sino un camino hacia la recuperación y el bienestar. Muchas personas en estas comunidades sufren de dolencias que pueden aliviarse o incluso curarse con la fisioterapia adecuada. Al brindarles estas técnicas, estamos devolviendo movilidad, alivio del dolor y, lo más importante, esperanza.
Ser voluntario es una de las cosas más nobles que podemos hacer. Significa dar sin esperar nada a cambio. Cada hora que dedicamos, cada esfuerzo que hacemos tiene un impacto real en la vida de alguien. No subestimemos el poder de una sonrisa, una palabra de aliento, una lección paciente o un ejercicio guiado. Cada pequeño acto de bondad suma y crea un efecto mariposa que puede transformar vidas. Cada persona que ha decidido ser voluntaria en este programa muestra su gran corazón y espíritu de servicio. Nuestra labor aquí no solo transformará la vida de quienes reciben nuestra ayuda, sino también la nuestra.
Enseñar a leer y escribir es regalar una llave mágica que abre puertas a mundos nuevos, a oportunidades infinitas. Cada palabra que enseñemos, que enseñaron, será una herramienta poderosa para que las personas puedan comunicarse, aprender y crecer. La alfabetización no solo mejora la calidad de vida, sino también empodera a las personas para que puedan tomar decisiones informadas, defender sus derechos y aspirar a un futuro mejor.
Como equipo de fisioterapeutas y alfabetizadores enfrentaremos muchos desafíos, hubo momentos difíciles y agotadores, pero ahí, recordamos por qué estamos aquí. Recordamos las sonrisas de agradecimiento, los ojos brillantes de quienes aprenden a leer su primera palabra, los pasos seguros de quienes recuperan su movilidad. Recordamos que juntos somos más fuertes, que apoyándonos unos a otros podemos superar cualquier obstáculo. Quiero que se lleven esto en el corazón: cada persona que se anima a ser voluntaria es una luz en la vida de alguien más. Y no solo estamos para enseñar y curar; estamos para inspirar y ser inspirados.
Aprendamos de la resiliencia y la fortaleza de las comunidades. Dejémonos tocar por su espíritu y llevemos con nosotros las lecciones de humanidad, solidaridad y esperanza. Agradezco profundamente su dedicación y compromiso. Juntos, alfabetizadores y fisioterapeutas, haremos una diferencia. Juntos, llevaremos esperanza, salud y conocimiento a quienes más lo necesitan. Juntos, construiremos un mundo mejor, paso a paso, palabra por palabra, sonrisa tras sonrisa. Sigamos adelante con valentía, con amor y con la certeza de que nuestras acciones están sembrando las semillas de un futuro brillante.
