Hola, yo soy Nando. Y contaré un poco de cómo he sentido la campaña. El año pasado también vine y sentí muchas cosas parecidas y otras diferentes. Me gusta escribir, así que lo haré un poco a manera de cuento.
A manera de posdata le escribía a alguien a veces en forma de diario, pero era mejor dedicárselo a alguien. Se le ocurrió que la mejor forma de continuar con el camino era regresar, pero resultaba un tanto extraño, ver los mismos árboles pero con un poquito más o menos de hojas, los campos con más o menos vegetación o los días con más lluvia. Era extraño porque no eran lo suficientemente diferentes como para ser algo más y no eran iguales como para ser parte del recuerdo.
Por un lado, estaba el pasado que parecía nunca haber ocurrido, por el otro, se llegaba con una falta de presencia de la gente cercana y una sensación de quedarse quieto en el tiempo. Al inicio buscó ese tiempo que creía perdido, pero pronto descubrió que aún había cosas por hacer y por cambiar.
Eso fue un poquito en mi interior, dejándolo de lado, la gente fue el descubrimiento más hermoso que he tenido en mi experiencia en esta y la anterior campaña. Poco a poco fui descubriendo que uno puede decidir no someterse ante el destino. Podemos elegir un propósito, único para cada quien, y por el que todo va teniendo sentido.
Mi primera campaña cambió por completo mi panorama; fue algo muy especial, a lo mejor por eso regresé para intentarlo otra vez. Quizás sólo no tengo nada mejor que hacer, pero pienso que no es del todo malo. No creo que tenga algo que hacer que valga más la pena que utilizar lo poco que sé para aportar algo a la gente, en la casa, en talleres y en clase; no tengo nada mejor que hacer que dedicar una fracción mínima de mi vida en el trabajo de esta campaña.
Como todos, hay momentos en los que sentimos que no pertenecemos, como si no mereciéramos tener un lugar para descansar. Lo he sentido varias veces en años, pero particularmente este creo que ha sido extraño. Por un lado, ha sido el año en que más solo me he sentido, me vi en una casa sola, una escuela en la que no me hallaba, pero siempre sentí que tenía al menos un lugar para volver, justamente, este.
Entonces, la razón por la que estoy aquí es simple. Curiosamente mi lugar para descansar es este, este lugar para trabajar, porque aquí todo va cobrando sentido. Cada aporte ayuda en algo: unos minutos de descanso para nuestros compañeros o en una sonrisa de los niños; un “hola, maestro Nando”, muy importante para mí; una simple emoción en otro ya lo es todo, para mí de eso se trata.
Buscamos un objetivo por el cual pelear, algo más grande que nosotros mismos. Yo lo encontré en la gente, así que se trata de tener esperanza y resistencia, porque ya hay demasiado pesimismo y actos egoístas en el mundo. Pienso que necesitamos algo más de luz. Francamente, me pregunto siempre ¿tienes algo mejor que hacer? Creo que, si nos preguntamos eso un tanto seguido, podríamos hacer grandes cambios por cachitos.
