Categoría: Cosmovisión mágica

Quiero aclarar que no estoy loco, solo me gusta la carne, mucho me gusta la carne, y más me gusta calientica y en movimiento, viva, ¿me entiende, señor? Ante la carne no me puedo controlar. Por eso, ese día, el día de mi cumpleaños, cuando fui a conocer la nueva casa de papá y su novia y su nueva hijita, que es muy bonita, pasó lo que pasó. Treintaicuatro cumplidos, señor, esos son mis años. Pero no estoy loco, le aclaro otra vez, no estoy loco, como usted lo puede ver.

Aún recuerdo cuando lo conocí. Era un ser encantador, simpático y amable, su sentido del humor era tan único que simpatizaba con cualquier mortal. Una tarde de octubre llegó con su maleta repleta de esculturas prehispánicas y algunas mudas de ropa, tenía clara su intención de quedarse en el pueblo que se encontraba en la periferia de la ciudad.

Nuestra historia transcurre muchos años atrás, aún antes de que mi cuerpo se pudriera bajo la tierra, esto ocurrió en un pequeño y pintoresco pueblecillo olvidado en las montañas; una historia de amor y tragedia, un amor imposible como muchos que han existido, pero intenso como pocos ha habido.

El Festival de La Luz y la Vida es uno de los eventos más emblemáticos que tiene el municipio de Chignahuapan. El misterio que quizá la humanidad nunca resuelva es aquella pregunta de ¿Qué hay después de la muerte física?

Tal vez muchos no conozcan este bello pero pequeño pueblo mágico y por esta razón se los voy a presentar sin más preámbulo empecemos. Y todo comienza con estas curiosas preguntas ¿Quién es Chignahuapan y cómo se originó? Pues resulta que Chignahuapan en su historia prehispánica durante los siglos Vll d.c y X d.c fue habitada por pueblos totonacas llegando a ejercer control sobre la región sin embargo hubo una convivencia entre totonacas, nahuas, otomíes y tepehuas.

Las creencias que hay del cerro del Queshnol son variadas y de alguna manera u otra coinciden con varias versiones de leyendas sobre la región, hay muchas personas que creen en pactos y misterios con distintas deidades, por esta razón te presentaré una breve leyenda que muestra la manera en que piensan algunas personas y el cómo coinciden sus distintas ideas.

Keith, adoraba vivir allí, aquel lugar era hermoso, aunque en las noches se veía un poco lúgubre, eso quitaba el hecho de que lo adoraba, una gran casa a la orilla de un acantilado, la habitaba junto a su abuelo, quien desde niña la crío , no tenía padres, no es que los necesitara, con él tenía todo el cariño que cualquier otro ser humano pudiera darle y hasta mas, su abuelo siempre le advirtió sobre extrañas criaturas, sirenas, monstruos, peligrosas almas atormentadas que vagaban por la tierra pagando algún castigo, nunca había visto alguna, no tenía ese tipo de habilidad.

De aguas, tormentas, y rayos su casa construyó. En el centro del cerro verde la colocó, de colores celestes la pintó y de manantiales la adornó. Tlalocatépetl: Monte azul de Tláloc . Desde su morada dirige la sinfonía de lluvias y granizos con tlaloques torbellinos por la pérdida de tu amada, nuestra Señora del Agua.

Somos proclives a que, si una persona con cierta autoridad nos dice algo que suena importante, lo damos por hecho, verdad absoluta y así pasa de generación en generación algo que de ninguna manera nos detuvimos a verificar o confirmar. Así, pasamos por la vida, escuchando narraciones extraordinarias sobre, en este caso, animales de todas formas y colores que son verdaderamente terribles, malos muy malos y cuando se mencionan en alguna charla, nos ponen los pelos de punta, la carne de gallina y hay quienes prefieren cambiar de inmediato el tema o hay quienes convencidos dicen ¡sí, es cierto! ¡yo lo vi, lo viví! O se les atribuyen cualidades que les cuestan la vida ¿y ellos qué culpa?

¿Qué mitos nos rodean? ¿Quién nos lo cuenta? ¿De dónde y por qué surgieron? Todos son reflejo de una cosmovisión construida de boca en boca a lo largo de los años por las personas que decidieron mantener viva la tradición a través de la palabra.