Cierto día de invierno en el pueblo de Rafael Lara Grajales, un grupo de campesinos se encontraban festejando la cosecha de maíz, por la que habían trabajado durante todo el año. Aunque eran diferentes los dueños de las parcelas que se trabajaban en ese lugar, todos los campesinos decidían hacer una sola fiesta, a la que llamaban “La Acabada”. Dicha fiesta siempre era organizada por Isaac, un joven capataz, quien estaba al frente de las parcelas y trabajaba día a día en equipo con los campesinos.
Para la fiesta, los campesinos decidían comer chileatole, esquites, elotes preparados, o algún otro alimento, donde utilizaban el maíz más reciente que habían cosechado, de igual forma hacían ofrendas, mismas que estaban destinadas a Dios, como forma de agradecimiento por los alimentos que tendrían para el próximo año. Los campesinos eran muy unidos, mostraban incluso mucha amistad entre ellos y siempre se apoyaban unos a otros. Meses después, para ser exactos el mes de Marzo, los campesinos se encontraban realizando el primer paso del proceso de cosecha, lo que corresponde a barbechar la tierra. Todos estaban muy contentos de comenzar nuevamente con el trabajo que más amaban realizar. De pronto, un joven llegó justo al lugar donde se encontraban trabajando los campesinos y les dijo: Buenos días, me llamo Carlos, y necesito hablar con el dueño de las parcelas ¿Saben ustedes quién es? A lo que los campesinos respondieron lo siguiente: Los dueños no vienen mucho por aquí, aunque podrías hablar con Isaac, él es el capataz y él es el responsable de todo cuando los dueños no se encuentran.
Perfecto, dijo el joven Carlos, entonces hablare con él, ¿Pueden decirme dónde puedo encontrarlo? Uno de los campesinos le dio al joven la dirección de Isaac, para que fuera a buscarlo y después de unos minutos Carlos se fue. Llegaba el mes de Abril, los campesinos estaban muy contentos porque ya era el momento de comenzar con el segundo paso de su labor, es decir sembrar las semillas. Todos los campesinos se sentían muy contentos con el trabajo que realizaban, sabían que su esfuerzo valdría la pena, y que recibirían grandes cosechas como cada año.
Los días seguían pasando hasta que llegó el momento donde los campesinos ya habían realizado el primer y segundo cultivo. Llego el primer día del mes de Septiembre, todos los campesinos iban en camino a sus parcelas, con sus azadones para desherbar la tierra. Al llegar a su lugar de trabajo, vieron que el capataz Isaac estaba ahí, muy preocupado e inquieto. Los campesinos le preguntaron cuál era el motivo de su preocupación, a lo que Isaac respondió lo siguiente:
Se trata de Carlos, el joven que vino a buscarme hace algunos meses, él es Ingeniero, e hijo de un gran empresario. El motivo de su visita fue para decirme que actualmente es socio en distintas empresas y que al ser también uno de los más importantes representantes de ellas tiene como propósito la creación de una fábrica, justamente en este lugar. Es por ello que vino a proponerle a nuestros dueños llevar acabo la venta de todas las parcelas que nosotros trabajamos y así, poner en marcha la construcción de la fábrica.
Los campesinos comenzaron a protestar, no estaban de acuerdo con la noticia que Isaac les había dado, querían hablar con el joven Carlos, para expresarle que el trabajo y esfuerzo que ellos realizaban era su único sustento para sobrevivir, y que además su mayor idea era siempre consumir alimentos orgánicos, cosechados por ellos mismos.
Isaac les explico que desde el primer día en que Carlos visito a los dueños de las parcelas ellos se negaron a vender sus propiedades, que día a día los dueños trababan de solucionar la situación pero que a pesar de ello Carlos insistió mucho, al grado de informarles que si no le vendían las parcelas de manera voluntaria, el utilizaría su poder para obtenerlas, sin medir las consecuencias y que finalmente habían cumplido su objetivo de obtenerlas, por lo que tenían que entregarlas pronto. Los campesinos estaban muy tristes, enojados y preocupados, pues estaban a tan solo tres meses de poder recibir su nueva cosecha. Pensaban que el esfuerzo realizado durante meses había sido desperdiciado.
De repente llego a ellos una mujer y les saludo muy contenta, pero los campesinos no tenían ánimo para recibir a nadie, así que le pidieron a la mujer que se fuera.
Ella les dijo: No estén tristes, yo sé de su esfuerzo, y del trabajo que ustedes han realizado en favor de ustedes, de este lugar y de muchas personas al consumir lo que ustedes producen año con año.
Los campesinos muy sorprendidos le preguntaron: ¿Cómo sabes todo eso?
A lo que la mujer respondió: Me llamo Luz, soy esposa de Carlos y aunque ustedes no me conozcan yo sé mucho de ustedes, es por ello que estoy aquí, para decirles que no se preocupen más, mi esposo no va a quitarles nada. En algún momento de mi vida también fui campesina y se perfectamente el valor que tiene este trabajo. Mi esposo me ha enviado con ustedes para decirles que no construirá ninguna fabrica que pueda afectarlos a ustedes, él ha reflexionado y les aseguro que no hará ninguna acción que vaya en contra de ustedes ni de su trabajo. Los campesinos se sintieron muy contentos al recibir la noticia de Luz.
Días después Carlos se encontró nuevamente con Isaac para decirle que no iba a quitarles a los campesinos sus parcelas. Isaac le menciono que gracias a la visita de su esposa los campesinos ya habían recibido la noticia. Carlos se disculpó con los campesinos y les dijo: “Hoy me doy cuenta que la tierra es de todos, porque todo alimento saludable viene de ella, pero no vendría sin las raíces de esfuerzo que hacen ustedes, que muchas veces no es visible ante la sociedad, pero que gracias a esto la humanidad tiene sustento para seguir permaneciendo en este mundo, y ni yo ni nadie, tenemos derecho a quitarles ese derecho, sin importar si tenemos o no poder”. Carlos entrego a los campesinos apoyos económicos y materiales para que pusieran desarrollar su trabajo con mayor facilidad. Los campesinos le agradecieron y organizaron una fiesta donde participaron todos los trabajadores, así como Isaac, Carlos y su esposa.
