Amamos escuchar y contar historias, un gusto casi ancestral que tal vez surgió alrededor del fuego y que ahora tiene muchos formatos: la sobremesa con amigos o familiares, un podcast que nos acompaña en el camino a casa o un video storytime de tres minutos. Las historias que nos erizan la piel son las que más disfrutamos, esos relatos de misterio, de apariciones o sucesos que nadie logra explicar del todo porque la realidad y la fantasía se mezclan.
En esta edición nos reunimos para conocer las historias de terror que nos han acompañado en la escuela y en las tardes familiares, historias que han vivido quienes las escriben y que nos invitan a darle una explicación. Realidades y ficciones que nos hacen dudar ¿fue un sueño? ¿todo es inventado? ¿y si sí pasó?
Quizás las historias de terror nos gustan porque nos recuerdan nuestra fragilidad, nuestros miedos más profundos, que hay una parte del mundo que todavía no comprendemos. Ojalá el horror se quede en los cuentos y en las sombras de lo paranormal, que el escalofrío nos llegue por historias contadas al oído y no por la violencia cotidiana, que sólo los fantasmas nos hagan temblar. Y ojalá que la narración, la escritura, siga siendo un refugio donde el miedo es vivido, sentido y, sobre todo, compartido. Gracias por sus historias ¡Nos seguimos leyendo!
Revista Cacomixtle
