Me encuentro actualmente fungiendo como Líder Educativa Comunitaria (LEC) como parte del trabajo que realiza el Consejo Nacional de Fomento Educativo de llevar educación a los lugares más recónditos de México. Ha sido toda una experiencia, y es que, a decir verdad, no lo había contemplado como una opción, no porque no quisiera, sino porque no estaba muy familiarizada con lo que realiza CONAFE.
Las circunstancias actuales me llevaron de vuelta a casa, misma que había dejado hace siete años, ya en el pueblo, escuchando la radio, me encuentro con esta oportunidad, fungir como maestra en alguna comunidad “alejada” “aquellas a las que nadie llega”, de inmediato, mi espíritu aventurero me llevó a investigar más al respecto y dije ¿por qué no?
Creo fervientemente que la educación es la clave para la mejora de muchas de la problemáticas sociales que tanto nos aquejan, como recién egresada de la carrera de Sociología tenía esa inquietud por salir de la facultad, empaparme de realidad, no porque no fuera consciente de muchas cosas, al contrario, porque al estar unos cuatro años en la universidad, a veces las pretensiones académicas dominantes terminan por nublarnos la visión, nos alejan de cierta forma de lo que como sociólogos debemos hacer, que es, justamente estar con contacto con la realidad, esa realidad más allá de las aulas, más allá de la academia, esa realidad que exige cada vez más, que se torna compleja, en la que se requiere acción social y que pocos volteamos a ver, pero que existe.
Entonces sí, llegué a una comunidad de la Sierra Nororiental del Estado de Puebla con al menos 250 habitantes, una comunidad pequeña, tranquila, típica de México. De inmediato pregunté por la primaria comunitaria y me orientaron hacia la persona que me daría las llaves, ella misma se ofreció a llevarnos (a mi compañero y a mí) casa por casa a visitar a cada niño para que supieran que la maestra había llegado. Pero qué agradable día, conociendo a los que me acompañarían en esta aventura. Doce en total, de primero a sexto año de educación primaria, todo un reto, más aun siendo multigrado.
¿Pero en tiempos de pandemia cómo iba a funcionar todo? Bueno, vaya que ha sido complicado, describiré a continuación como es el trabajo del líder educativo en estos tiempos, pero además cómo es que la educación llega a los niños de comunidades rurales donde el acceso a las tecnologías es nulo, donde las clases en línea son impensables, hablar de plataformas digitales es algo totalmente ajeno, ¿cómo continuar con la educación en comunidades rurales, alejadas, y con cierto grado de marginación? De pronto se empezó a hablar de clases en línea, plataformas digitales, toda una revolución en la educación, sin duda, pero, ¿cómo hablar de ello en el México que no tiene señal telefónica, ni que decir de internet y mucho menos teléfonos o computadoras?
Para empezar, solo podemos presentarnos dos días a la comunidad, entrar y salir de la misma supone un riesgo mayor ¿no? Al menos eso pensamos muchos. Las visitas domiciliarias serían la forma en que se asignarían las actividades a cada niño y también para revisar tareas, y obtener evidencias (fotografías) de su trabajo. Uno de los primeros obstáculos que tuve fue que en las casas no se contaba con un espacio adecuado para estudiar. Llegar a acuerdos con los padres fue un primer paso. Para ello se tenían que presentar los niños a la escuela los dos días que acudiera a la comunidad. El grupo se dividiría en dos partes y se atenderían en horarios diferentes para evitar así ser demasiados en el salón. Y así fue/ es.
Otra de las situaciones que ocurre en la mayoría de comunidades que sufren cierta marginación es el rezago educativo, mismo originado por la falta de recursos, por las condiciones sociales y económicas que limitan mucho al estudiante, ya sea en la incursión a la vida escolar o la falta de apoyo y motivación para continuar sus estudios, o bien por el poco acceso a escuelas de nivel superior, esto se ve reflejado en los niños de educación primaria pues para muchos de ellos ir a la escuela no siempre es una prioridad.
La pandemia vino a impedir la culminación del ciclo escolar pasado y provocó que haya niños que para el grado escolar en el que se encuentran ya debieran leer y escribir (según los estándares educativos) y eso no sucede, me encontré también con que los que ya saben leer y escribir, no lo hacen, no les gusta, lo hacen mal.
Una situación más es que algunos niños no acuden a la escuela cuando deberían ir. Esto pasa por diversas razones, pero en su mayoría porque son los mismos padres los que no los mandan, por ello mi trabajo es ir a la casa de cada uno y preguntar por qué no ha ido, preguntar si todo está bien, tratar de revisar tareas, asesorar al niño o niña, y tratar de hacer algunas actividades que se realizaron en el aula, aunque tristemente no siempre se cumple el objetivo.
Por otro lado, la Guía Aprende en Casa que otorga CONAFE a cada estudiante para la continuidad de actividades escolares desde sus hogares, resulta tediosa y repetitiva para ellos, además de poco pensada para los niños de los primeros años ya que aún no leen ni escriben, razón por la cual me vi obligada a no seguirla al pie de la letra y emplear otras estrategias, como planeaciones por grado usando los libros de texto gratuitos donde logramos ver contenidos más variados (cabe mencionar que solo se nos pide trabajar con Guía Aprende en Casa y libros otorgados por la misma institución).
De esta manera, ¿cómo se logra un aprendizaje significativo pese a las situaciones adversas? Trabajo con todos y con cada uno al mismo tiempo, ser líder educativo requiere de mucha creatividad y capacidad de improvisación, adaptarse a las condiciones y a cada niño, pues no olvidemos que no todos aprendemos de la misma forma. No es un trabajo sencillo dado el poco tiempo del que disponemos a la semana, además de atender las peticiones administrativas a las que estamos sujetos, pues es parte de la labor. Hemos creado una rutina de trabajo, dedicar espacio a cada niño/a, hacer mayor énfasis en aquellos niños/as que se encuentran en situación de rezago, y con el apoyo de las madres realizar las tareas ya que por ahora es la única forma de cubrir contenidos. Las madres de familia han sido más que un apoyo y no quisiera dejar de reconocer el trabajo que realizan, ya que además de todo, por supuesto que también la hacen de maestras.
Finalmente debo decir que la educación sí puede transformar sociedades, y se requiere de esfuerzos conjuntos para hacer que llegue a todos los rincones, pero no solo eso, sino que sea educación de calidad, empezando por infraestructura, cubriendo todos los espacios posibles y garantizando un lugar para cada niño/a, justo este año se cumplen 100 años de la creación de la Secretaría de Educación Pública, y seguimos luchando para que la educación llegue y sea para todos.
