La educación como medio de transformación

La educación es fundamental para que una sociedad pueda transformarse, actualmente vivimos una época difícil e incluso me atrevería a decir que caótica, el mundo se enfrentó a un momento histórico para el cual ninguna persona estaba preparada: una pandemia mundial en la que sin duda la educación fue una de las ramas más afectadas, durante el tiempo que llevamos de pandemia me he permitido reflexionar sobre la educación en México, a continuación, me gustaría contarles un poco sobre mí.

Mi nombre es Claudia Fernanda, yo estudié la Lic. en arte dramático, cuando recién entré a la universidad mi sueño era ser una gran actriz de teatro, ya que este ha sobrevivido al pasar de los años y que siempre nos permite reflexionar sobre la vida, también supe desde el comienzo que quería transformar, pero no sabía cómo, hasta que conocí la pedagogía, ella me mostró un camino totalmente diferente y desconocido, quizás pareciera que las artes nada tienen que ver con la educación y la transformación, sin embargo estas pueden servir de mucho para lograr grandes cambios, Paulo Freire  en la pedagogía del oprimido, nos habla de la importancia de la educación y la liberación del opresor y del oprimido, en el que critica el sistema tradicional de la educación y propone un acto de solidaridad  con los oprimidos para poder construir el camino de un nuevo ser humano: Los opresores se encuentran en una posición de poder, adoctrinados en una cultura de dominación, mientras que los oprimidos se encuentran vulnerables y desvalorizados.

Freire señala las faltas que tiene el sistema tradicional, ya que pareciera que vemos al estudiantado como un simple receptor de información que debe acumular contenidos “Los estudiantes en tal sistema pedagógico son tan pasivos que “el único margen de acción que se ofrece” a ellos “es el de recibir los depósitos, guardarlos y archivarlos” (Freire, 1970, P. 72).

Así mismo, bajo este sistema tradicional se cree que la figura de la persona que educa es la única que sabe y tiene la razón y que, por lo tanto el personal estudiantil no sabe, que sólo debe escuchar y procesar la información; desde mi punto de vista la educación tradicional está aún vigente y con la pandemia se ha hecho más visible, si bien lo mencioné antes, ninguna persona estaba preparada para una pandemia y quizás lo que vino a denotar son las fallas que aún tenemos en el sistema educativo, podemos ver el lado negativo de la pandemia o podemos mirar hacia el otro lado, proponiendo o hallando soluciones, Freire propuso llevar la educación a otro nivel en el que se pueda lograr un pensamiento crítico, auténtico y transformador  “El camino de la humanización requiere un profundo amor al mundo y los hombres” (Freire, 1970, P.101).

Bajo esta dinámica se busca que quien eduque sea un agente activo y no pasivo para el oprimido, es decir, entable un diálogo donde estudiantes, quienes a su vez se convertirán en investigadores, critiquen su propia realidad con un espíritu responsable y de participación y les lleve a una constante transformación social.

“Cada vez nos convencemos más de la necesidad de que los verdaderos revolucionarios reconozcan en la revolución un acto de amor, en tanto es un acto creador y humanizador. Para nosotros, la revolución que no se hace sin una teoría de la revolución y por lo tanto sin conciencia, no tiene en ésta algo irreconciliable con el amor. Por el contrario, la revolución que es hecha por los hombres es hecha en nombre de su humanización” (Freire, 1970, P.102).

Para todas aquellas personas que reconocemos la educación como vocación tenemos un arduo trabajo y compromiso, el camino de la liberación puede parecer complicado, pero no imposible, y puede sonar utópico, pero quien sabe y en un futuro podamos ver los frutos.

Por otro lado, mi vocación es la educación artística, Augusto Boal se basa y fundamenta en Paulo Freire para crear el teatro del oprimido, donde este creará un espacio para la libertad, proponiendo un trabajo en comunidad, que permita sobre todo a niños, niñas y adolescentes poder reflexionar, afrontar la vida cotidiana y al mismo tiempo tener la capacidad de transformarla. Este modelo educativo también está enfocado para romper esquemas y promover un cambio, para Boal mediante el teatro se tiene la posibilidad de sentir, pensar, conocerse mejor, ser más solidarios y empáticos.

“El teatro es una actividad compleja de naturaleza social, no individual, el teatro crea un espacio para libertad, para la afirmación, del individuo frente a la norma social” (Trancón 2006, P.141).

Para concluir, considero que el teatro es una gran herramienta de transformación, no obstante, es importante cada una de las áreas, pero siempre siendo conscientes del cambio, transformación y liberación para alcanzar un mejor desarrollo humano, el individualismo en la sociedad puede causar un escenario destructivo para la sociedad, el teatro del oprimido busca transformar la realidad mediante la conciencia de quienes son opresores y quienes oprimidos, asumiendo  y reconociendo la situación que nos rodea.

Freire resalta la importancia de tener fe en la humanidad y la creación de un mundo en el que sea menos difícil amar; Freire ha dejado un gran legado sobre la pedagogía y la transformación, se requiere de trabajo y vocación, pero sobre todo la necesidad de querer transformar nuestra sociedad.

 

Bibliografía

Cobos, P. G. (2016) Teatro del oprimido de Augusto Boal: un análisis como herramienta pedagógica. Podium29

Freire, P. (1970) Pedagogía del oprimido. Montevideo. Tierra Nueva.

 

LEER
La Revista
Anteriores
Contacto
El CUPS