Alfabetizar en Xonacatepec

Si alguien me hubiera dicho que esta pandemia me daría la oportunidad de conocer a personas tan maravillosas y ser parte de un equipo que se complemente y que ha logrado grandes cosas, jamás lo hubiera creído. Hace un año éramos simplemente vecinos, hoy tengo la dicha de llamarlos amigos. He descubierto en cada uno a un compañero, un excelente profesionista en formación y un mundo de posibilidades. 

A lo largo de este complicado tiempo de pandemia, hemos sido afortunados de servir y apoyar a nuestra comunidad. Si bien no ha sido un camino fácil, hemos compartido experiencias que nos acompañarán por el resto de nuestras vidas. Levantarnos temprano para abrir la tienda comunitaria, los lobos acuáticos revisando los pozos de absorción, tocar casa por casa para entregar arbolitos frutales, las incontables risas en las tardes de voceo y manejo, los sábados recorriendo la colonia con las lobas del maíz para repartirlo, regresar muy tarde a casa por entregar despensas a personas que realmente lo necesitaban, y que desafortunadamente algunas de ellas ya no están más con nosotros. Estas son sólo pocas de las innumerables experiencias que nos han permitido hacer amigos y crear recuerdos que no habremos de olvidar.

La pandemia no nos acabó, nos hizo más fuertes, como personas y como comunidad. Nos demostró que la vida a veces no es fácil, que podemos pasar por pruebas difíciles pero que debe existir en nosotros la fuerza necesaria para levantarnos y seguir. Agradecemos a cada una de las personas que hicieron posible este proyecto, a todos aquellos que creyeron en nosotros. A las alumnas por su persistencia, constancia, y entusiasmo. A los que a pesar de las complejas condiciones sanitarias limpiaron y reforestaron los espacios que compartimos. Gracias por regalarnos la oportunidad de conocer a gente excepcional, gracias a las personas de nuestra comunidad por haber creído en nosotros y haber hecho todo esto posible. Gracias Samuel por guiarnos, ser nuestro amigo y cómplice en esta aventura, en este proyecto de amor. Gracias a mis amigos, alfabetizadores, por ayudarme a crecer, madurar, valorar y a comprender cosas desde otra perspectiva.

 Gracias por las risas, llantos y el compromiso compartido. No quiero perder la oportunidad de decirles que los admiro, que aprecio mucho la unidad que hemos creado y que gracias a ustedes he comprendido la importancia de tomar acciones que puedan mejorar nuestro entorno, tal como lo hemos hecho, poniendo nuestro granito de arena al lugar que nos vio crecer. 

Durante 10 semanas de campaña fuimos partícipes de una de las vivencias más emotivas y significativas para cada uno de nosotros, alfabetizadores. Gracias a ello descubrimos aptitudes y habilidades que no conocíamos de nosotros mismos, fue todo un reto tener proyectos y tareas escolares y, al mismo tiempo, crear material para nuestras horas de alfabetización. 

Enseñar y aprender al mismo tiempo es una sensación inolvidable. Aprender a aprender es la magia de enseñar. Cada juego, cada imagen generadora, los memoramas, las barajas silábicas, los cachitos que íbamos conociendo clase a clase, nos hicieron calorar el aprendizaje en todo su esplendor, porque si bien nosotros eramos los que, en teoría enseñaban, fuimos en realidad quienes más aprendieron. Nos sentimos inmensamente felices por ser parte de este proyecto y contribuir a una nueva propuesta de alfabetizar.

Estamos infinitamente agradecidos con las personas que tomaron clases, por la paciencia y confianza depositada en nosotros, por permitirnos entrar a sus hogares haciéndonos partícipes de su vida diaria y familiar, por compartir con nosotros costumbres y tradiciones, por transmitirnos experiencia y lecciones de vida. Gracias por ser parte de este momento en nuestras vidas que pasará a ser uno de nuestros recuerdos más preciados.

Reconocemos el gran esfuerzo de las alumnas y alumnos, apreciamos sus ganas de aprender en cada clase, el tiempo que compartieron con nosotros, todas aquellas bendiciones que nos llenaron el alma y principalmente el cariño brindado que ha dejado huella en cada uno de nosotros. Esa relación que siempre estará presente y que es parte de nuestra historia. Lamentablemente, una de estas relaciones ha tenido un final, por esto, pedimos un minuto de silencio en memoria de la señora Modesta Aguilar Merino, y de todos aquellos que fueron parte de este proyecto, que hoy nos acompañan desde el cielo. 

Decía el pedagogo y filósofo Paulo Freire -Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo-. Y nosotros decimos: el trabajo en equipo es el combustible que permite a gente común hacer cosas extraordinarias, como la que concluimos hoy.

Participantes en el Programa de alfabetización de Santa Cruz Xonacatepec muestran sus constancias junto a sus alfabetizadores y alfabetizadoras.
Foto: I. Iván Nava Fernández.

 Texto leído por el grupo de alfabetizadores de Xonacatepec en la clausura de la campaña.

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