Hacia un lenguaje incluyente en la educación

La educación es un derecho fundamental en la vida de las personas, es una práctica teórico-metodológica que se lleva a cabo desde el momento en que se nace, donde el lenguaje funge un papel importante, ya que, es a través de él que se puede comunicar algo, dicho de otra forma:

…el lenguaje es un vehículo imprescindible no solo para la transmisión y difusión de conocimientos, sino que sigue siendo la manera más común para posibilitar la comunicación interactiva entre quienes estamos presentes en los espacios educativos formales y no formales (Bejarano, 2013, p. 80).

Si bien, se sabe que el lenguaje tiene variantes, es decir, puede ser escrito, visual, verbal, no verbal, formal e informal, etc., sin embargo, al momento en que se comunica algo en ocasiones se llega a excluir al sexo femenino irrumpiendo a los derechos de igualdad y no discriminación. Es por ello, que se invita a las personas a abandonar el uso del lenguaje en masculino genérico, el cual llega a excluir a las mujeres y a las personas de la diversidad.

Se debe tener claro que al nombrar correctamente las cosas y las personas se da un mejor entendimiento de lo que se quiere decir, recordando que todo lenguaje construye verdad. Para esto, se pueden utilizar diversas alternativas para evitar exclusiones u omisiones de manera abierta y deliberada, tal como, el uso del  desdoblamiento, el cual consiste en presentar pares a partir de una sola palabra genérica, por ejemplo, en el caso de “profesores”, se reemplazaría por “profesoras y profesores”; así mismo, se puede emplear el uso de sustantivos comunes o epicenos, es decir, que se designa por igual a las personas de ambos sexos, como: “los alumnos” por “el alumnado”; también, se pueden agregar las palabras “mujeres y hombres” o en su defecto, agregar la palabra “personas”, haciendo uso de la siguiente manera: modificar “adultos” por “personas adultas” (Guichard, 2018, pp. 66-74).

Es así que, dentro de la educación se debe implementar el uso del lenguaje incluyente para reconocer la dignidad e igualdad de derechos que existen entre las personas, con el objetivo de fomentar una cultura de respeto mediante su uso, para contribuir al desarrollo de una sociedad con menor exclusión y discriminación, haciendo visible lo invisible, por medio de la configuración de las representaciones sociales, que permean dentro de la enseñanza, ya que, el lenguaje debe ser modificado conforme la época en la que se está viviendo, debido a que este no es inmutable y se puede adecuar a los avances y necesidades de la sociedad.

Finalmente, se puede mencionar que el lenguaje es un agente socializador de cada género, que refleja la cultura en la que las personas están inmersas, de modo que, el hacer valer los derechos humanos a través del uso adecuado del lenguaje incluyente desde la educación inicial, que son los primeros años de vida, contribuirá a una nueva concepción que se tiene de la realidad.

 

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