¿Quién sería tan duro como para poder soportar esta vida sin que la soledad le arrancara el fruto de cualquier placer?
Sobre la amistad. Cicerón.
Cada ser humano se desarrolla en tanto que forma parte de una comunidad, aunque es posible que pueda cubrir algunas necesidades de manera autónoma, necesita de sus semejantes para desplegar sus potencialidades, esta característica de socialidad del hombre fue señalada por el filósofo griego Aristóteles en su Política, en donde se leer: “es evidente que la ciudad es una de las cosas naturales, y que el hombre es por naturaleza un animal social” (Aristóteles, trad. en 1988). Si bien, existen diferentes vínculos sociales que pueden establecerse con otros hombres, la amistad ha sido tema de la reflexión filosófica en diferentes épocas, sobre el que han escrito filósofos como el ya mencionado Aristóteles, Marco Tulio Cicerón, San Agustín y Friedrich Nietzsche, entre otros.
En las líneas siguientes se expondrán las características que el filósofo romano Marco Tulio Cicerón le atribuye a la amistad, con la intención de invitar al lector a reflexionar sobre las propias relaciones amistosas a la luz de las consideraciones del autor al que se hará referencia.
Cicerón fue un importante político, filósofo y orador romano que vivió entre los siglos I y II a. C. La obra a la que se hará referencia en lo sucesivo tiene por título Sobre la amistad, con la estructura de un diálogo, se dice que está obra fue redactada durante el último año de su vida y aborda las características que, desde su parecer, deben existir en las amistades que surgen entre los sabios.
El filósofo latino afirma, siguiendo a Aristóteles, que la posibilidad de establecer vínculos afectivos con otros hombres es inherente a la naturaleza humana y que solo surge entre individuos virtuosos e implica un afecto reciproco entre las personas con la que se comparte, por lo que debe abandonarse la idea errónea que manifiesta que el origen de la amistad radica en la debilidad o en una carencia, en todo vinculo amistoso que se forma de manera genuina: “no hay nada fingido, nada simulado, y por lo que hay, sea lo que sea, es autentico y voluntario” (Cicerón, trad. en 2009, p. 132) por lo que puede decirse entre los amigos no se espera la reciprocidad en los favores realizados ya que se hacen de manera desinteresada solo en beneficio del amigo al que se ayuda y su agradecimiento hacia nosotros ha de bastar.
Siguiendo la premisa que las amistades se fundan en la virtud, se entiende que los amigos son semejantes en el ejercicio de esta, que poseen un carácter afín, firme y constante que les permite ser leales. Una amistad solo puede nombrarse de esta manera cuando no se ve al otro como un medio para llegar un fin, es un vínculo desinteresado y no utilitarista, no se puede llamar amistad a una relación de la que se espere un beneficio económico o material, así como aquellas relaciones que promuevan comportamientos que atentan contra la integridad de la comunidad de la que se forma parte, es decir que, las relaciones de amistad poseen una dimensión de responsabilidad política en tanto que tienen en consideración no realizar acciones que causen un perjuicio a su entorno ni a otros miembros de la sociedad.
Si sucediera el caso que alguna relación amistosa se ve afectada por un cambio de intereses de alguno de los amigos, el autor aconseja disminuir el trato, pero si llega a tornarse dañina para alguna de las partes o si ocurriese una ofensa irreparable, lo más adecuado es finalizar la amistad pues: “no hay nada más feo que estar en guerra con quien se ha vivido en amistad”. (Cicerón, p. 156).
Compartir nuestra vida con buenos amigos significa contar con apoyo en momentos en los que se tenga alguna necesidad y compartir las alegrías con personas que sienten dicha al vernos sonreír. La amistad sincera brinda la seguridad de contar con el respaldado de personas leales, honestas y que actúan con rectitud, esto es —a grandes rasgos— lo que involucra ser una persona virtuosa y para tener amigos con esos valores, primeramente, se debe realizar un ejercicio de introspección a través del cual es posible conocer si cada uno de nosotros posee las cualidades que esperamos encontrar en un amigo.
Es claro que nuestra circunstancia no es comparable a la que tuvo el filósofo romano a lo largo de su vida, pero también es cierto que muchos de los valores y cualidades a los que hace referencia en su obra, se mantienen vigentes en nuestra sociedad y permiten una sana convivencia, he ahí la vigencia del pensamiento de Cicerón, por lo que es válido revisar las relaciones amistosas de las que formamos parte, preguntándonos si están permeadas por algún interés, si existe adulación más que un honesto reconocimiento de las cualidades positivas del otro y cuestionando cuáles serían los limites propios del actuar ante una solicitud de cualquiera de nuestros amigos, teniendo primacía el bienestar de la sociedad, pues la verdadera amistad solo puede surgir entre personas de bien que aportan algo bueno a nuestra vida.
Referencias
Aristóteles (1988). Política (Trad. Manuela García Valdés). Editorial Gredos.
Cicerón (2009). Sobre la vejez. Sobre la amistad. (Trad. Ma. Esperanza Torrego Salcedo). Alianza Editorial.
