Autor: Marlene J. Kauppert Martín del Campo
Este texto resuena con Castro cuando señala que nos encontramos en tiempos interesantes que desdibujan el futuro. El malestar cultural y la dimensión de sublimación parecen sincronizarse con la psiquiatría como aparato normalizador: contexto riesgoso que en el caso de Arthur Fleck con su endeble salud mental y su proclividad a desarrollar esquizofrenia, añade al peligro de vivir en Ciudad Gótica en tanto que entorno social y político decadente.
Retomando la posibilidad de analogía entre la potencia del cine y el juego infantil de roles en la constitución de sujetos plenos y solventes en autoconocimiento, el programa que plantea Joker es fértil anclaje para varios enfoques.
¿En qué se parece una espora a una televisión?, ¿en qué medida roza el ámbito de la responsabilidad colectiva el fenómeno victimizador de la víctima victimizada?, ¿con qué objeto texto desde el ámbito de la estética y la teoría del arte aborda una producción cinematográfica comercial? Intento responder a estas preguntas en el presente texto para lo cual, comienzo señalando que según Google, Joker (Phillips, 2019) es la película más taquillera de todos los tiempos dentro de la clasificación R. Propone un nuevo mito de origen para el supervillano más famoso de Batman que muestra el control neofascista y su dimensión de mundo mediatizado y cruel.
