Autor: Mark Óscar Gutiérrez Suárez

Comencemos como inician las viejas historias: hace mucho tiempo, a finales del siglo XVII e inicios del siglo XVIII, se construyó una hermosa hacienda, tan grande y señorial, tan blanca que si la mirabas derechito, debías entrecerrar los ojos. Como en todas esas majestuosas construcciones, colocaron dos torres en cada una de sus esquinas frontales, las dos torres, enormes para su tiempo, poderosas, altivas.