Autor: Fernando Sosa

Después de una jornada agotadora de diez horas delante de un monitor, el reloj que se encontraba en la pared de enfrente justo arriba del pizarrón en donde, además de avisos, colgaba la fotografía del rostro mal encarado del empleado del mes, acompañada con la frase “motivadora”: felicidades por ponerte la camiseta y entregar tu tiempo y esfuerzo para alcanzar las metas de la empresa.