Autor: Alexis González Hernández
Desde el momento en que abrí los ojos por primera vez, supe que mi vida cambiaría para siempre, porque fue entonces cuando te conocí, mamá. Desde ese instante, no puedo dejar de quererte. Cada mañana, al despertar, me encuentro imaginando cómo sería mi vida sin ti, pero rápidamente me doy cuenta de que no podría ser lo mismo. Cada vez que te veo sonreír, cada regaño tuyo, cada momento que compartimos juntos, se convierte en un recuerdo invaluable, un regalo que atesoro profundamente.
