Ana Mendieta y la función social del arte

El arte ocupa un papel central en la sociedad. Si bien, generalmente pensamos que éste debe mostrarnos esencialmente la belleza o despertar en nosotros un disfrute frente a la obra contemplada, lo cierto es que las obras artísticas tienen una función que va más allá de este simple acto apreciación.  Además de ser una expresión de la belleza, las producciones artísticas son una herramienta para hacer material lo inmaterial, es decir, para hacer visibles emociones, opiniones, experiencias o eventos históricos. De esta manera, es importante estar conscientes de que estudiar el arte desde una perspectiva sociológica es fundamental para su comprensión, pues como lo señala Arnold Hauser (1961, p.27), pionero en la sociología del arte, éste siempre cumple con funciones sociales debido a que transmite un contenido. Así entendida, la obra de arte se convierte en mensaje y, por lo mismo, más que en su forma debemos poner atención al mensaje que transmite, pero sin desprenderla de su contexto. Así entendida, la práctica artística se convierte en actividad central en vida de los seres humanos, pues nos ayuda a manifestar aquello que pudiera ser difícil de expresar en palabras dada la gravedad o crudeza del tema. Pensemos, por ejemplo, en la labor que cumple el arte en contextos críticos como la violencia de género, y su papel en la denuncia de tal situación.

Una de las artistas que utilizó su obra para visibilizar la violencia de género fue Ana Mendieta (1948-1985) (Imagen1).  Se trata de una artista de origen cubano, referente del mundo del arte conceptual de la segunda mitad del siglo XX, quien trabajo en los Estados Unidos, México, Cuba e Italia. Mendieta es considerada una artista que se atrevió a sobrepasar los límites en muchos sentidos, ya que por un lado, se aventuró a explorar diversos medios que iban desde la pintura, el performance y la escultura, hasta la fotografía y video para la elaboración de registros de sus intervenciones. Se dedicó a tratar temas controversiales como el feminismo, la migración, la sexualidad, la moral, la religión y la política, con un lenguaje bastante personal que para algunos críticos y académicos llega a ser un tanto violento y grotesco. “El arte es una parte material de la cultura, pero su valor mayor reside en su rol espiritual y su influencia en la sociedad, ya que es la contribución más grande que podemos hacer al desarrollo intelectual y moral de la humanidad” comentó Mendieta en una charla en Nuevo Museo de Arte Contemporáneo en New York en 1983 (Marcia Tucker, 1987, p.7).

Imagen 1. Ana Mendieta. The Estate of Ana Mendieta Collection, L.L.C., Courtes y Galerie Lelong, New York.

Un gran número de las obras de Mendieta, se caracterizan por el uso de su propio cuerpo como un medio de expresión.  El uso del cuerpo le permitió explorar las temáticas arriba mencionadas a un nivel más profundo: “En mi arte el punto de inflexión se situó en 1972, cuando comprendí que mis pinturas no eran suficientemente reales para lo que yo quiero que transmita la imagen, y cuando digo real quería decir que mis imágenes tuvieran fuerza, que fueran mágicas” (María Ruido, 2002, p. 6). Así, por ejemplo, sus obras nos hablan del cuerpo femenino y su cosificación y sexualización.  La artista desafía la concepción social normativa y patriarcal del cuerpo femenino como ente que encarna los ideales y fantasías masculinas de belleza y sensualidad para, en su lugar, mostrar a la mujer como se ve asimisma, así como exhibiendo la realidad a la que se enfrenta: “un cuerpo que fluye, sangra, quema, explota, que tiene sus formas desfiguradas, y su feminidad desnaturalizada” (Olga da Costa Lima Wanderley, 2017, p.326).

Con sus obras, Ana Mendieta denuncia la invisibilidad, la violencia y el control al que muchas mujeres se enfrentan. Entre sus obras podemos mencionar Glass on Body del año 1972 (Imagen 2). En ésta, la artista presiona su rostro y cuerpo contra una lámina de cristal, por lo que la fuerza distorsiona por completo su aspecto. El resultado es una grotesca mirada de sus rasgos deformes; la obra expone la crueldad de la normatividad y la construcción de un ideal de belleza femenina. Al manipular de tal manera su piel, Mendieta refuta el fetichismo y la dominación de la percepción masculina sobre la mujer (María Ruido, 2002, pp. 8-9).  La obra también nos habla de aquellos prejuicios a los que la misma Mendieta se enfrentó en una sociedad como la estadounidense al ser una mujer y artista cubana durante los años 70’s.

Imagen 2. Ana Mendieta, (1972), Untitled (Glass on Body Imprints), Colección del Museo de Arte de la Universidad de Princeton, Nueva Jersey.

Otra producción artística de Ana Mendieta es Escena de violación o Untitled (Rape scene) de 1973 (Imagen 3). Se trata de una de las obras más polémicas y violentas de la artista. Es un performance registrado en cinco fotografías a color, el cual recrea, como su título lo índica, la escena de una violación. La artista decide llevar a cabo la obra, al enterarse del crimen real de una estudiante en el campus de su universidad en Iowa. Como forma de protesta y crítica, Mendieta desordenó su departamento, se cubrió de sangre y se ató a una mesa para recrear los momentos posteriores a un ataque sexual violento. Posteriormente, sin dar explicaciones, invitó al público (amigos artistas) al lugar de la ficticia escena del crimen, haciendo de sus reacciones parte del evento artístico. Como podemos notar, se trata de una obra de carácter teatral y dramático. Es evidente, que su valor no reside en un juicio de gusto, sino que, como Josette Féral señala, lo importante está en “el efecto que produce sobre el público y sobre el performer mismo; dicho de otro modo, reside esencialmente en la manera en que la obra se integra con la vida” (Javier Navarrete, 2021), la obra es emotiva, desequilibra la conciencia de quien la observa, y claramente nos obliga a reflexionar sobre el hecho.

Imagen 3. Ana Mendieta, Rape Scene, (1973), Estate print 2001. Note. Suite of 5 color photographs. Copyright The Estate of Ana Mendieta Collection.

Otra producción artística de Ana Mendieta es Escena de violación o Untitled (Rape scene) de 1973 (Imagen 3). Se trata de una de las obras más polémicas y violentas de la artista. Es un performance registrado en cinco fotografías a color, el cual recrea, como su título lo índica, la escena de una violación. La artista decide llevar a cabo la obra, al enterarse del crimen real de una estudiante en el campus de su universidad en Iowa. Como forma de protesta y crítica, Mendieta desordenó su departamento, se cubrió de sangre y se ató a una mesa para recrear los momentos posteriores a un ataque sexual violento. Posteriormente, sin dar explicaciones, invitó al público (amigos artistas) al lugar de la ficticia escena del crimen, haciendo de sus reacciones parte del evento artístico. Como podemos notar, se trata de una obra de carácter teatral y dramático. Es evidente, que su valor no reside en un juicio de gusto, sino que, como Josette Féral señala, lo importante está en “el efecto que produce sobre el público y sobre el performer mismo; dicho de otro modo, reside esencialmente en la manera en que la obra se integra con la vida” (Javier Navarrete, 2021), la obra es emotiva, desequilibra la conciencia de quien la observa, y claramente nos obliga a reflexionar sobre el hecho.

El trabajo de Ana Mendieta es solo un ejemplo de como el arte cumple funciones sociales al materializar circunstancias que deben visibilizarse y ser atendidas por la propia sociedad. Expresiones de violencia y abuso como las manifestadas en la obra de esta artista pueden llegar a ser perturbadoras, pero sin duda, es ahí donde cobra vida la producción artística. Para cumplir con una función social, los artistas también deben atreverse a mostrar aquello que nadie consideraría plasmar o representar, deben desafiar al público y a las consecuentes críticas que generen sus obras trasgresoras.

 

Referencias

Da Costa Lima Wanderley, O., (2017), “Neither here nor there: Traces of the feminine in the photoperformances of Ana Mendieta” en Revista Comunicação e Sociedade, vol. 32, Portugal, pp. 319-330 en: https://revistacomsoc.pt/index.php/revistacomsoc/article/view/1094/1074

Galería Lelong & Co. [sitio web], (s.f), “Patrimonio de Ana Mendieta” en: https://www.galerielelong.com/artists/estate-of-ana-mendieta

Hauser, A., (1961), Introducción: objetivos y límites de la sociología del arte en Introducción de la historia del arte, 2ª ed., Madrid: Ed. Guadarrama.

Museo de arte de la Universidad de Princeton [sitio web], (s.f), “Ana Mendieta” en: https://artmuseum.princeton.edu/search/collections?mainSearch=%22ana+mendieta%22

Navarrete J., (2021), “La figura de la violación en el arte feminista: a propósito de Untitled (Rape Scene) de Ana Mendieta” en Revista Oropel en: https://revistaoropel.cl/index.php/2021/11/08/la-figura-de-la-violacion-en-el-arte-feminista-a-proposito-de-untitled-rape-scene-de-ana-mendieta/

Ruido, M., (2002), Ana Mendieta, Hondarribia: Ed. Nerea, (Colección Arte Hoy), en: https://books.google.com.mx/books/about/Ana_Mendieta.html?id=n6zk9SZX12oC&redir_esc=y

Tucker M., (1987), Prefacio y Reconocimiento en Ana Mendieta: A Retrospective, Cat. de exp. Nueva York, The New Museum of Contemporary Art, en: https://d2b8urneelikat.cloudfront.net/media/collectiveaccess/images/9/5/8928_ca_object_representations_media_9558_original.pdf

LEER
La Revista
Anteriores
Contacto
El CUPS